Procesión Conmemorativa

Conmemorativa 2026

La Hermandad del Señor Sepultado de Santo Domingo ha sido, a lo largo de los años, un verdadero faro y punto de referencia en los ámbitos artísticos, culturales, históricos y sociales de la Cuaresma y Semana Santa guatemalteca. Fiel a su espíritu visionario, siempre ha caminado a la vanguardia, convirtiéndose en punta de lanza de costumbres y tradiciones que logran tocar las fibras más sensibles del corazón de quienes se reconocen como fieles católicos.
Entre sus innumerables aportes al patrimonio devocional del país, destaca de manera especial la institución del cortejo procesional infantil, una iniciativa inédita y profundamente visionaria que vio la luz el sábado 9 de abril de 1977, en pleno Sábado Santo. En aquel histórico año, la Hermandad era presidida por el hermano Eduardo Morales Cospín, bajo cuyo liderazgo no solo se dio vida a la primera procesión infantil, sino que también se estrenaron elementos que, hasta hoy, forman parte esencial de su mística y parafernalia procesional.

Con el paso de los años, la aceptación y devoción del pueblo católico guatemalteco crecieron de manera significativa. Aumentó la presencia de pequeños devotos, pero también la de dominicos de corazón, hombres y mujeres conscientes de la responsabilidad de sembrar esta devoción en las nuevas generaciones. Ellos asumieron el compromiso de custodiar, transmitir e inculcar no solo una tradición, sino una auténtica forma de vida: la del verdadero cucurucho dominico.
En este caminar histórico, no se puede dejar de mencionar a aquellos servidores y personajes que, hasta el día de hoy, continúan entregando alma, vida y corazón para que esta Hermandad mantenga firme su postura en la defensa de la fe y el culto divino. Muchos de ellos vivieron un momento profundamente significativo el 14 de abril de 2011, cuando tuvieron la bendición de celebrar la efeméride de los 25 años de la procesión infantil, permaneciendo fieles y nobles al encuentro con el Cristo del Amor.
Hoy, esos mismos corazones comprometidos son parte fundamental del año 2026, cuando se conmemoran 50 años de este místico y hermoso cortejo procesional infantil. Un camino de fe que ha dejado huella en generaciones enteras y que se resume magistralmente en una de las frases que ha acompañado esta celebración histórica:

“Durante medio siglo, pequeños pasos han contado una gran historia.”

Al llegar a esta celebración magna, inscrita ya en los anales históricos de la Hermandad del Señor Sepultado, se asumió el reto de innovar, no solo en la catequización de los más pequeños, sino también en la implementación de nuevas tecnologías, artes y tendencias, cuyo fruto saldría a la luz el tercer sábado de Cuaresma, 7 de marzo de 2026.
Desde el anuncio oficial de los 50 años, emitido conforme a los estatutos de la Hermandad, el pueblo de Guatemala —y de manera especial la niñez— rebosó de alegría y expectativa ante las sorpresas que esta comisión preparaba para tan significativa fecha.
Entre ellas, destacó la creación de personajes caricaturescos destinados a transmitir, con palabras sencillas y lenguaje cercano, el significado de ser un cucurucho dominico, pero sobre todo, la importancia del amor a Dios y a María Santísima.

Dominick, Nachito y Fátima jugaron un papel fundamental en esta nueva etapa de evangelización, en un mundo donde las distracciones son inmediatas y accesibles desde un dispositivo móvil. Animaciones, stickers y diversos recursos visuales se convirtieron en instrumentos clave para marcar el corazón de los niños y de sus familias, motivando su participación en este magno cortejo infantil.
Fue así como el 23 de noviembre de 2025 se realizó la primera venta de turnos para el cortejo procesional. Más que brindar una experiencia religiosa, se quiso ofrecer a los niños un ambiente de fiesta y alegría, acompañados de sus padres. Saltarines, payasos, pinta caritas y golosinas transformaron el claustro en un espacio lleno de vida, donde sabíamos que, con infinita ternura, aquel Cristo del Amor —al que nos llevaron de la mano nuestros abuelos y padres— observaba con un corazón rebosante de amor puro y verdadero. Porque, como dice la Palabra de Dios:

“Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos.”

Fue una jornada ardua, de mucho trabajo y entrega, pero con una satisfacción que las palabras no podrán describir jamás; satisfacción que quedó reflejada en las imágenes de miles de niños que, con ilusión en los ojos, dijeron a papá o mamá:

“Voy a cargar a Jesucito.”

Para la Junta Directiva y el grupo de colaboradores de la Comisión Infantil, ha sido una responsabilidad de grandes magnitudes, trabajando minuciosamente cada detalle de este día especial, comprendiendo que son los más pequeños quienes velarán mañana por la obra que hoy nosotros realizamos.
Este 7 de marzo, la niñez del Cristo del Amor volverá a vestir sus túnicas negras, en señal de penitencia, pero también cc omo homenaje a aquellos pilares que nos inculcaron el amor y la devoción por este Cristo Sepultado de los frailes dominicos, quien nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia.
Ese día, Guatemala manifestará en las calles del Centro Histórico que existe una Iglesia viva, con una fe que se hereda de generación en generación.
Un tercer sábado de Cuaresma de 2026 que quedará marcado en la historia de nuestra Hermandad y de la religiosidad popular guatemalteca, con estrenos significativos en la parafernalia y en los bienes de nuestro querido Jesucito de Santo Domingo.

Documentos Oficiales

Libro